En 2026 las mujeres seguimos en pie contra el machismo. Las noticias sobre agresiones y acoso sexual continúan siendo constantes en todos los ámbitos de la sociedad.
Este 8M: Con todas las trabajadoras, con todas las mujeres del mundo que luchan.
La situación de las mujeres trabajadoras se ve además agravada por la coyuntura política nacional y mundial.
El año arrancaba con la invasión de Trump a Venezuela y ha continuado con las amenazas a casi toda latinoamérica, la asfixia al pueblo trabajador cubano, el genocidio en Palestina (donde “su paz” mata lo que sobrevive a su guerra), las políticas racistas y asesinas del ICE, la represión de los Ayatolás al pueblo Iraní… este clima de belicismo y militarismo ha llevado los todos los gobiernos europeos a aumentar el gasto militar.
Por otro lado, el ascenso de la ultraderecha y sus discursos de odio dirigidos hacia mujeres y otros colectivos oprimidos genera división entre nuestra propia clase, utilizándonos como chivos expiatorios para que no cuestionemos ninguna política que atente contra nuestra clase y, en particular, contra las mujeres y las disidencias.
Las trabajadoras del sector social y el sector público en la vanguardia de las luchas en la calle.
La Intervención social es un de los sectores más feminizados (80% de mujeres). Estas trabajadoras llevan sufriendo muchos años precarización, recortes y privatizaciones por parte de los distintos gobiernos.
Las grandes empresas y fondos de inversión que entran a gestionar estos servicios, sólo buscan la rentabilidad. Esto se hacer a costa de la vida de trabajadoras y usuarias, también en su mayoría mujeres en situaciones de gran vulnerabilidad (familias monomarentales, mujeres víctimas de violencia machista o mujeres en situación o riesgo de pobreza).
Las trabajadoras están al límite, en 2025 2 trabajadoras fueron asesinadas ejerciendo sus funciones. Belén, educadora de un piso de atención a menores en Badajoz perdía su vida mientras cubría sola el turno de noche. Esto fue el pistoletazo de salida para la autoorganización de las trabajadoras/es del sector que no se limitaron solo a denunciar los hechos, sino que pusieron el foco en sus condiciones laborales y la situación de los recursos. Se organizaron en torno a la Plataforma del Sector Social de Madrid, que trata de unificar al sector, denunciando la feminización, las subrogaciones, los ERES y manifestando la necesidad de unos servicios sociales 100% públicos.
Otro de los grandes sectores en lucha es la Educación Pública, también ampliamente feminizado. Las mujeres encabezan las reivindicaciones laborales y sociales, incluyendo las huelgas y paros que realizaron en el 2025, no sólo por sus condiciones laborales, sino también en solidaridad con el pueblo palestino.
El rearme y el desmantelamiento de los servicios públicos.
La maquinaria bélica que están preparando los distintos gobiernos conlleva un aumento del gasto militar que implicará grandes recortes en los servicios públicos (alrededor de un 2% del PIB).
Dado que el sector público está compuesto en más de un 70% por mujeres trabajadoras, seremos nosotras las principales afectadas por los mismos (empeoramiento de las condiciones laborales, desaparición de infraestructuras, servicios y puestos de trabajo). También somos nosotras las principales usuarias de dichos recursos y, a la vez, quienes realizamos mayoritariamente los trabajos de cuidados en el hogar (atención a dependientes, menores…) que recaerán nuevamente en el ámbito doméstico cuando los servicios no funcionen, por lo que tendremos, de nuevo que asumir estas tareas.
La feminización de la pobreza sigue siendo una realidad en nuestros días y, en tiempos de rearme y presupuestos militares, esa brecha se agudizará de manera exponencial.
La violencia machista como parte estructural del sistema capitalista.
Las mujeres somos atravesadas por la violencia en todos los ámbitos de la vida, en lo social, familiar, personal y el laboral. Una de sus expresiones es, la discriminación salarial. En 2026, el Instituto de las Mujeres ha publicado un informe denominado “La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias” donde analizando los datos de 2023, se muestra que las mujeres percibimos un 15,74% de promedio anual menos, en puestos de igual valor. El salario medio actual de las mujeres es comparable con el salario medio de los hombres hace 10 años.
En lo que llevamos de 2026, 10 mujeres han sido asesinadas en crímenes machistas y la cifra de mujeres que precisan protección sigue aumentando
El “negacionismo” sobre la violencia estructural del patriarcado cae por su propio peso, aunque cuando cala implica un paso atrás en la visibilizarían de esta violencia y genera una gran desprotección en las víctimas.
El último ejemplo de violencia hacia las mujeres es que el jefe operativo de la Policía Nacional denunciado por agresión sexual. Una vez más, los aparatos del Estado son parte de la propia violencia hacia las mujeres, mostrando la herencia de “un régimen franquista que no murió con Franco” y que continua presente tanto en las estructuras del poder judicial como en el resto de las instituciones.
Las trabajadoras de los centros de atención especializada a las mujeres, como los puntos de violencia, CAPSEM, SAVG y Espacios de Igualdad están alzando la voz para denunciar como el Gobierno de Ayuntamiento de Madrid, está asfixiando los recursos que no cuentan ni con el personal ni los medios necesarios para dar la atención psicosocial adecuada para la intervención, recuperación y reparación de las distintas violencias que nos atraviesan como mujeres.
Desde co.bas seguiremos saliendo a las calles para reivindicar el 8M como un día de lucha para el conjunto de las mujeres y seguir exigiendo:
Fin de la brecha en salarios y pensiones públicas.
Aborto libre, seguro y gratuito, sin objeción de conciencia en la Sanidad Pública.
Recursos públicos contra la violencia machista.
Derogación de la Ley de Extranjería.
Derechos plenos para el colectivo LGTBIQA+, en especial a las personas trans.
Defensa de los servicios 100% públicos. Por una vivienda pública y accesible.
No al rearme y a las políticas de guerra.
Por un 8 de Marzo de clase y combativo.

