El 11N no va contra ti, no te equivoques de bando

Carta abierta a un compañero

El otro día, a la hora del bocadillo, me dijiste que la huelga del 11 va contra ti porque eres un “rentista” que tienes
un piso alquilado. Déjame contestarte con calma, porque creo que te estás equivocando de bando.

Tenemos que aprender a distinguir. Nadie debería confundir al tendero de su barrio con el dueño de Mercadona,
ni al pequeño agricultor con la Casa de Alba. Con la vivienda pasa lo mismo. Tres de cada cuatro caseros
particulares alquilan un solo piso, como tú. Enfrente hay unos 27.000 grandes tenedores con más de un millón de
viviendas. Lee las reivindicaciones del 11N: contratos indefinidos, bajada del alquiler, expropiación de los fondos
especulativos, fin de los desahucios y subida de salarios. Ninguna habla de “quitarte tu piso”.

Tampoco te puedes dejar asustar por el cuento del okupa, que es el hombre del saco de los adultos. En 2025
hubo 14.875 denuncias por ocupación en toda España, un 9% menos que el año anterior. En un país con unos 26
millones de viviendas, esto supone apenas un 0,06%. Hay más probabilidades de que te caiga encima una cornisa
que de volver de vacaciones y encontrarte a un desconocido en pijama en tu sofá. Primero te meten el okupa en el
salón a través de la tele o la radio y luego te ofrecen una alarma para sacarlo. Te inculcan el miedo para venderte
la “seguridad” y de paso consiguen que el pequeño casero, con su piso heredado de la abuela, se ponga de
guardia en la puerta del fondo buitre como si fueran de la misma familia. Saben que mienten. Si alguien entra en tu
casa, o en la de tu inquilino, eso es allanamiento de morada, y la policía acude enseguida, con la misma diligencia
que pone a la hora de repartir porrazos en las manifestaciones. Y que un inquilino deje de pagar es un impago, no
una okupación, por mucho que así lo llamen en las tertulias.

Lo que no sale en los anuncios de alarmas es la otra puerta, la que se abre desde fuera con un cerrajero y una
comisión judicial. Solo en el primer trimestre de 2026 hubo unos 44 desahucios al día, la mayoría de familias que
no podían pagar el alquiler. Cuarenta y cuatro casas que amanecen habitadas y anochecen vacías, todos los días.
Ahí sí que hay alguien que te echa de tu casa, solo que lleva traje y no sale en el telediario con música de miedo.
A eso deberían responder los gobiernos. Rescatar a esas familias en lugar de hacer lo de siempre, que es rescatar
a la Banca y a los fondos buitre, a los que nunca les ha faltado un techo, ni público ni privado.

Tú, como yo, vives de tu salario. Ese piso te lo has rebuscado a base de endeudamiento, pluriempleo, horas
extras, ahorros, pensando en tus hijos. Ahí está el problema, lo que está en juego es el sistema mismo. No
puede ser que una familia trabajadora tenga que acumular más de una vivienda para “garantizar” el futuro de sus
hijos e hijas. Qué triste es que alguien tenga que esperar a que muera un ser querido para poder acceder o
heredar una casa.

“No queremos una España de proletarios, sino de propietarios”, decía José Luis de Arrese, el Ministro de
Vivienda de Franco. Y mira a dónde hemos llegado, proletarios con hipoteca de por vida, proletarios sin casa y
casas sin proletarios. Y la casa ya no es una casa, se ha convertido en un “activo financiero” con el que especulan
unos pocos, mientras la mayoría deja media nómina en pagar la letra o el alquiler en muchos casos de una
habitación o un piso/zulo miserable.

El 11N va de que queremos que la vivienda sea un derecho social. Sabes que nosotras/as defendemos que
se construya un Parque Público de vivienda de alquiler social, con alquileres regulados que nunca superen el
20% del salario. Un parque que se puede y se debe construir empezando por expropiar a los fondos buitre y a
los bancos que robaron las casas de quienes no pudieron acabar de pagar la hipoteca, bancos que después
fueron rescatados con dinero público. Queremos que los alquileres de la vivienda sean regulados. Esa sí sería
una garantía para tu hija y tu hijo.

No te hagas eco de los dimes y diretes sobre si la huelga va contra el Gobierno o contra la derecha. Salió de
abajo, de las calles y de la juventud que gritó “¡Ni una Maricarmen más!”. Va por el derecho a la vivienda,
gobierne quien gobierne.

No me puedo imaginar al tendero de mi barrio del brazo de Mercadona defendiendo la “libertad de precios”. Por
eso no quiero pensar que el día 11, en lugar de estar el primero en la puerta apoyando la huelga, estés del lado de
banqueros, buitres y especuladores, creyéndote un “gran tenedor”. Tú, amigo, como mucho, eres un “tenedor
pequeño”, el del postre. Y aquí no se trata de esperar debajo de la mesa a que caiga alguna migaja, sino de
cambiar la mesa entera. No, amigo, no queremos más Maricarmen ni más Olgas. La vivienda es para vivir, no para
especular, al igual que tu trabajo y el de Manuela sirven para sacar adelante a vuestras hija e hijos, no para que
esperen a que os muráis para heredar unos cuantos ladrillos. De eso va esta huelga, compañero.

Así que te espero el 11N en la puerta de la empresa. Y trae el bocadillo.

Un abrazo