Desde la sección sindical de Co.bas Ayuntamiento de Madrid queremos mostrar nuestra solidaridad con las luchas que recorren la educación pública en distintos territorios del Estado y que expresan una indignación cada vez más profunda entre miles de trabajadoras y trabajadores de los servicios públicos.
Las huelgas, manifestaciones y movilizaciones que se han extendido en los últimos meses no son conflictos aislados ni coyunturales. Son la consecuencia de años de recortes, privatizaciones y deterioro de las condiciones laborales y educativas. Mientras los recursos públicos continúan desviándose hacia empresas privadas, los servicios se sostienen gracias al esfuerzo y la sobrecarga de unas plantillas cada vez más castigadas. El malestar acumulado en la educación pública es, por tanto, la expresión de una crisis más amplia que atraviesa al conjunto de los servicios públicos.
Las movilizaciones que se han desarrollado en Catalunya, Aragón, Madrid o la Comunidad Valenciana comparten un mismo origen y señalan una misma realidad: falta de recursos, sobrecarga laboral, pérdida de derechos y avance de las políticas de privatización y externalización. En todos los territorios crece el rechazo a un modelo que deteriora progresivamente la enseñanza pública mientras precariza las condiciones de quienes la sostienen día a día.
El pasado 20 de marzo Barcelona vivió una de las mayores movilizaciones educativas de los últimos años. Miles de docentes, estudiantes y familias marcharon hasta el Parlament de Catalunya para denunciar el deterioro de la enseñanza pública y exigir más recursos para la educación. En Aragón, durante los últimos meses, también se han multiplicado las protestas de la comunidad educativa frente a los recortes, el cierre de aulas y el empeoramiento de las condiciones laborales. A su vez, en la Comunidad Valenciana, decenas de miles de docentes y trabajadores de la educación pública salieron a las calles de Valencia el pasado 24 de mayo tras semanas de huelga indefinida y movilizaciones sostenidas en defensa de una educación pública digna.
Esa misma dinámica de conflicto se ha expresado con especial intensidad en las escuelas infantiles de 0 a 3 años de la Comunidad de Madrid, donde las trabajadoras mantienen desde hace casi dos meses una huelga indefinida acompañada de concentraciones y manifestaciones. La movilización ha logrado visibilizar una realidad que durante años se ha intentado ocultar: la educación infantil pública se sostiene sobre el sacrificio permanente de unas plantillas agotadas y sometidas a una creciente precarización.
La presión de la huelga obligó finalmente a la Consejería de Educación a reunirse con las representantes del sector, pero el encuentro terminó sin avances. La consejera evitó asumir compromisos y ni siquiera planteó un calendario de negociación, dejando en evidencia la falta de voluntad política de la Comunidad de Madrid para resolver el conflicto. Lejos de tratarse de un caso aislado, esta actitud refleja una forma de gestionar los servicios públicos basada en el desgaste de las plantillas y en el abandono progresivo de las condiciones laborales y educativas.
Es precisamente en este escenario de creciente movilización desde abajo donde resulta significativo el anuncio de CCOO, UGT y la Confederación de AMPAs (CONFAPA) de convocar una huelga indefinida para septiembre en la educación pública madrileña. La convocatoria llega después de meses de movilización sostenida y genera desconfianza en amplios sectores, que la interpretan más como una respuesta forzada por la presión de las luchas y por la cercanía de las elecciones sindicales del próximo mes de diciembre que como una apuesta decidida por un conflicto unitario y sostenido.
Además, y como estos sindicatos nos tienen acostumbrados en demasiadas ocasiones, la convocatoria se ha lanzado sin abrir previamente espacios de debate y decisión con el personal docente, dejando al margen a quienes sostienen día a día la educación pública. Tampoco se ha contado con las distintas plataformas y espacios de organización que durante meses han impulsado gran parte de las movilizaciones de manera autoorganizada, articulando desde abajo el descontento y la respuesta del sector educativo en defensa de la enseñanza pública.
Mientras tanto, la Asamblea Menos Lectivas y CGT han anunciado también su intención de continuar y ampliar la movilización el próximo curso, manteniendo la presión sobre el sector educativo. Todo ello vuelve a poner sobre la mesa una cuestión central: más allá de quién convoque o cuándo se convoque, el verdadero reto sigue siendo cómo construir una respuesta realmente unitaria, democrática y sostenida en el tiempo.
La necesidad de avanzar hacia una coordinación amplia y efectiva de las luchas educativas conecta directamente con lo que ocurre en otros ámbitos esenciales para la mayoría trabajadora. La situación de la sanidad pública refleja la misma realidad. La gran manifestación celebrada el pasado 31 de mayo en Madrid, convocada por la plataforma Vecinas y Vecinos de los Barrios y Pueblos de Madrid junto a decenas de colectivos vecinales, sociales y sanitarios, reunió —según las organizaciones convocantes— a más de 40.000 personas contra las privatizaciones y en defensa de la sanidad pública.
Se trata ya de la quinta gran movilización sanitaria en los últimos cinco años. Y aunque estas marchas vuelven a demostrar la enorme capacidad de respuesta social existente, también evidencian un límite cada vez más claro: las luchas aisladas no están logrando frenar las políticas de recortes y privatización impulsadas por las distintas administraciones. Mientras los conflictos permanecen separados, los ataques avanzan sector por sector. Educación, sanidad, servicios sociales, limpieza, transporte y administración pública sufren problemas similares: plantillas insuficientes, precariedad, pérdida de derechos y deterioro constante de los servicios.
A su vez, este deterioro de los servicios públicos se combina con otros ataques directos contra las condiciones de vida de la clase trabajadora, como la subida de los alquileres, la especulación inmobiliaria y las crecientes dificultades para acceder a una vivienda digna. La defensa de los servicios públicos y la lucha por la vivienda forman parte del mismo conflicto social: mientras se recorta en educación o sanidad, también se convierte la vivienda en un negocio a costa de empeorar la vida de la mayoría trabajadora.
Por eso, las movilizaciones por la vivienda no pueden entenderse como una lucha separada, sino como parte de una misma respuesta frente a un modelo que prioriza los beneficios privados sobre los derechos sociales. La fragmentación de las luchas solo favorece a quienes continúan aplicando políticas de privatización, precariedad y deterioro de lo público.
Ante esta situación, en Co.bas Ayuntamiento de Madrid creemos que ha llegado el momento de dar un paso adelante e impulsar una verdadera coordinación de las luchas de todos los sectores de lo público junto a los movimientos sociales que hoy defienden derechos básicos para la clase trabajadora.
Es necesario avanzar hacia una gran movilización conjunta de todos los sectores en lucha: educación, sanidad, servicios sociales, limpieza, transporte, administración pública y también de aquellos movimientos que pelean por derechos fundamentales como la vivienda. Solo una respuesta amplia, sostenida y coordinada puede frenar el deterioro de los servicios públicos y las políticas que precarizan nuestras condiciones de vida.
Esa coordinación debe servir para construir un proceso de movilización creciente que desemboque en una gran huelga general de todo el sector público, capaz de unificar las distintas luchas y situar en el centro la defensa de unos servicios públicos dignos para la mayoría trabajadora.
Porque defender la educación pública, la sanidad pública y el derecho a la vivienda es defender unas condiciones de vida dignas frente a quienes convierten nuestros derechos en negocio.
Las luchas que hoy recorren las calles señalan el camino: unidad, organización y lucha colectiva.
¡Basta de recortes y privatizaciones!
¡Vivienda digna para la clase trabajadora!
¡Unidad de las luchas obreras y sociales!
¡Hacia una huelga general del sector público!
Sección sindical co.bas Ayuntamiento de Madrid
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