Ante la intervención militar de los EE.UU. en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, desde el sindicato co.bas queremos:
1.- Repudiar de forma rotunda el ataque militar perpetrado por Estados Unidos contra Venezuela, así como la captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores. Es una agresión directa, criminal y deliberada contra un país, arrogándose el derecho de intervención, violando así la soberanía venezolana.
2.- No es la primera vez que los EE.UU. invaden un país en nombre de la defensa de la democracia y la lucha contra el narcotráfico. Lo hicieron en diciembre de 1989, cuando invadieron Panamá, bombardearon, asesinaron y se llevaron preso al entonces presidente panameño Manuel Noriega. Y lo han hecho en muchas ocasiones arrogándose el título de gendarmes y dueños del mundo y en especial del continente americano.
3.- En medio de sus habituales fanfarronadas, Donald Trump no ha escondido sus verdaderos propósitos: “reorganizar” el sector petrolero venezolano al servicio de las grandes compañías estadounidenses y sus socios, asegurando un suministro barato y estable a largo plazo y poniendo coto a la competencia de China en el área. No hay, por tanto, otro propósito de “libertad” que no sea el de garantizar la libertad de mercado para las multinacionales de EE.UU.
4.- Es tan escandalosa esta agresión militar, de colonización de Venezuela, que el “emperador yankee” decide quién será ahora “el gobierno”, se apoya en un sector al que dictará las órdenes, pistola en mano, y deja a los “opositores” como auténticos títeres, pues es Trump quien decide qué hace y que no hace la “oposición”.
5.- A los/as trabajadores/as venezolanos/as que repudian al gobierno de Maduro y que se vieron obligados a emigrar huyendo de la miseria y la represión, queremos decirles que festejar la agresión de EEUU a Venezuela es tanto como querer acabar con el “infierno”, aplaudiendo y jaleando con entusiasmo al diablo. Donald Trump no es el representante de la “democracia” sino del imperialismo, esa “democracia para los ricos”, que se vuelve más miseria y dictadura para la clase obrera y los pueblos oprimidos del mundo. Trump es el mayor representante de este sistema capitalista. Esta intervención militar, lejos del “cambio y la libertad”, es el garante de la profundización de la miseria, la dependencia y más emigración.
6.- Para la clase trabajadora venezolana, la invasión significa más precariedad, destrucción de empleo, caída de salarios reales y militarización del conflicto social, donde las demandas laborales quedan subordinadas a la lógica de guerra y de un gobierno títere del invasor. Para la clase trabajadora de Estados Unidos, de Europa y del mundo, esta operación se traduce en desvío masivo de recursos públicos hacia el gasto militar, recortes sociales, aumento del peso político del complejo militar‑industrial y para desactivar la lucha de clases, por salarios, vivienda, servicios públicos, retorno de las/os inmigradas/os y derechos democráticos plenos.
7.- Desde un sindicalismo de clase repetimos que nada de lo humano nos es ajeno y eso vale para Palestina, para la guerra de Ucrania, para el rearme, y ahora para la agresión a Venezuela. Nuestro repudio a la invasión no significa en forma alguna avalar al gobierno venezolano, ni a la figura bonapartista que representa Maduro, como no avalamos a ningún gobierno patronal, sino afirmar que el pueblo venezolano y su clase trabajadora deben poder resolver sus contradicciones internas sin ocupaciones militares ni tutelas externas.
8.- Por eso llamamos a los/as trabajadores/as, a la juventud y a los movimientos sociales a movilizarnos contra esta agresión imperialista. La única salida progresiva frente a la crisis económica, social y militar es la lucha contra las políticas de todos los gobiernos burgueses, patronales, se llamen como se llamen, y el imperialismo. Y la lucha por un gobierno de los trabajadores/as y el pueblo pobre.
¡Por una salida independiente de clase ante el ataque imperialista en Venezuela!
¡Fuera los EE.UU. de Venezuela!
¡Fuera las bases de EE.UU. y la OTAN del Estado español!
