27S Jornada Mundial contra el Cambio Climático. Sobran razones para apoyar esta lucha.

Por el empleo, por el medio ambiente, por la vida. Del 20 al 27 de septiembre está convocada a nivel mundial una semana de lucha contra el cambio climático. Desde co.bas llamamos a todos/as los trabajadores/as a participar activamente de esa semana y a abrir en todas las empresas el debate sobre la situación, las responsabilidades por ella, las soluciones exigibles y el papel de la clase obrera en esta lucha.

Nadie en su sano juicio puede seguir negando que el cambio climático es una realidad. La temperatura media del planeta, que había aumentado en 0,87 ºC entre 2006 y 2015 respecto a la época preindustrial (1850-1900), actualmente ya ha aumentado 1 ºC. A este ritmo entre 2030-2050 superará los 1,5 ºC y los daños que ya provoca, serán impredecibles especialmente para la clase trabajadora, y para los colectivos más vulnerables y desfavorecidos, ancianos, enfermos y niños/as.

Contra los negacionistas del cambio climático, los que lo minimizan o creen que es una “cortina de humo”, decimos que los datos son evidentes, solo hace falta ver el actual ataque al pulmón del mundo, la Amazonía.

Las sequías prolongadas combinadas con fenómenos atmosféricos cada vez más violentos causan ya daños irreparables, epidemias, el aumento de las migraciones forzosas y la pérdida de miles de puestos de trabajo al año…
La OIT pronostica la pérdida de cerca de 7.000 empleos anuales a lo largo de la próxima década en el Estado Español debido al estrés térmico, principalmente en el campo y la construcción, así como el aumento de accidentes laborales por esta causa.

Combatir por tanto el aumento mortal de la temperatura que sufre el planeta ya es una emergencia que no admite demora.

Sin embargo, las emisiones de CO2 siguen aumentando globalmente. Entre 2017 y 2018 el planeta incrementó en su conjunto un 2,7% sus emisiones. Estamos hablando por tanto de una amenaza real y de consecuencias difícilmente previsibles para la actual forma de vida de los seres humanos y del Planeta Tierra.

Explotación a los trabajadores/as y saqueo de la naturaleza.

No compartimos esa visión de que la crisis climática es “culpa de todos/as”, que “la humanidad debe superar sus divisiones” y lograr un “Pacto ecológico”.

La crisis climática es expresión de la barbarie a la que conduce un sistema social de producción, el capitalismo. Un sistema basado en la producción para la ganancia, cuya base es la explotación y la opresión de la mano de obra (los seres humanos), precarizándola o esclavizándola en no pocos lugares del mundo y el saqueo de la naturaleza. Los capitalistas llevan actuando desde siempre como si la biosfera fuera un espacio inagotable.

Los gobiernos de todo signo declaran su “compromiso ecológico”, pero se pegan como la sombra al cuerpo a los intereses empresariales. El cambio climático tiene responsables con nombre y apellidos. Sólo 100 grandes compañías son responsables del 70% de las emisiones globales. Son grandes compañías petrolíferas, energéticas, cementeras, o extractivas de carbón y gas. En el estado español los diferentes gobiernos (PSOE, PP) estuvieron siempre vinculados a la Banca y con ella a las grandes empresas de la
energía (baste ver el ejemplo de Felipe González (PSOE) y Aznar (PP)).

Hablan, como hace el Gobierno del PSOE, de poner en marcha una “agenda de transición ecológica” pero siguen vinculados a las multinacionales de la energía, se sigue deteriorando el transporte público y privatizándolo; se participa con las grandes empresas y Estados en el mercadeo vergonzoso de la compra venta de emisiones de CO2.

Muchos de estos gobiernos y dirigentes políticos han manifestado su apoyo a la protesta mundial del 27 de septiembre y amparan su maniobra demagógica en que en esta convocatoria NO HAY EXIGENCIAS CONCRETAS A ESTOS GOBIERNOS. EXPLOTACIÓN A LOS TRABAJADORES/AS Y SAQUEO DE LA NATURALEZA.

Bajo nuestras propias banderas como trabajadores/as y con exigencias concretas.

Desde co.bas llamamos a los trabajadores/as a apoyar la semana de lucha del 20 al 27 y a participar de las acciones que se convoquen en la calle el 27S. Llamamos a todas las organizaciones sindicales y Comités y delegados/as a que juntos/as propiciemos este debate en las empresas para que la clase obrera entremos en esta lucha y lo hagamos defendiendo un plan de medidas resueltamente anticapitalistas y lo concretemos en un plan de medidas esenciales de urgencia que debemos exigir a los gobiernos central, autonómico y municipales y a las empresas, en las que trabajamos, en lo que a cada cual corresponda.

Algunas medidas esenciales que deben conformar un programa de lucha.

  • Nacionalización de las grandes compañías energéticas y puestas bajo control sindical de los trabajadores/as y consumidores/as, porque esa es la base de partida para poder hacer un plan al servicio de la sociedad y aplicar medidas drásticas de ahorro energético y transición urgente a la producción de infraestructuras para la generación y utilización masiva de energías renovables.
  • Defensa y extensión del transporte público, que sustituya el modelo basado en el coche privado y se plantee la gratuidad como mejor forma disuasoria. Parte de este plan es la exigencia a los Ayuntamientos de las grandes ciudades, Comunidades Autónomas, Consorcios del Transporte y grandes empresas, de implementar un plan de lanzaderas que garantice un transporte público y de calidad en los polígonos industriales y zonas de concentraciones de empresas que disuada así del utilizar el coche privado.
  • Frente al actual panorama medioambiental, económico y de desempleo y precariedad laboral, se hace imprescindible un plan de industrialización. Ese plan debe estar basado en una estricta limitación de emisiones y cuyos procesos productivos estén adaptados a la sostenibilidad en lugar de al ahorro de costes de los propietarios. Ese plan debe incluir el poner fin a las vergonzosas normativas del comercio de los derechos de emisión de CO2.
  • La durabilidad (contra la obsolescencia programada de los bienes de consumo), reutilización y reciclaje deben ser criterios obligatorios, en los procesos de producción eliminando las producciones superfluas o destructivas.
  • Por un plan de reforestación, de protección de la biodiversidad y la recuperación de espacios naturales. El plan de reforestación debe incluir las exigencias que desde hace años vienen planteando los/as bomberos forestales: Carácter público de todas las empresas; contratación todo el año; modelo basado en la prevención y no en la extinción; reconocimiento de la categoría profesional con un convenio colectivo que tenga en cuenta las peculiaridades de este trabajo.
  • La necesaria reforma agraria que ponga fin al actual sistema de los cupos de la Unión Europea, de primas a los terratenientes y las tierras sin cultivar mientras se manda a la miseria a los trabajadores/as y se vacían los pueblos, debe servir para acabar con la agricultura y la ganadería industrial, en manos de grandes empresas y adoptar modelos ecológicos y racionales. Así mismo hay que incorporar desde ya a la legislación vigente el control a medio y largo plazo del uso de transgénicos que pudiendo beneficiar realmente a la humanidad, en nombre de un falso “aumento de la productividad”, sólo contribuye a fortalecer los grandes monopolios capitalistas de producción agrícola, a contaminar la tierra con sus biocidas asociados y alimentar a la muy contaminante industria ganadera, responsable de emisión de gases de efecto invernadero en un 18% más que el transporte.
  • Por un cambio radical del actual modelo urbanístico y turístico que acabe con el actual proceso de gentrificación, precariedad laboral, deterioro de las ciudades y urbanización salvaje.
  • La aplicación de estas medidas no debe suponer que se pierda un sólo puesto de trabajo, por el contrario el plan de industrialización así como el fomento del transporte público, la reforestación, la investigación… supondrían nuevos nichos de empleo. Si en las actuales empresas cualquiera de las medidas en defensa del medioambiente afectara negativamente al empleo, el Estado debe garantizar por Ley que los trabajadores/as mantendrán sus salarios y derechos hasta ser reubicados laboralmente.

Estas medidas, y más, que con seguridad se hacen necesarias, van a exigir la lucha resuelta a todos los niveles de toda la clase obrera, la juventud y los sectores populares. Su cumplimiento no depende de que sean “más posibles” o menos, sino de la voluntad de luchar y la firmeza en la misma porque en ello nos va el empleo, el medioambiente y la vida misma. La tarea no es fácil pero lo utópico es esperar que los que inocularon la enfermedad traigan “el remedio” en forma de un capitalismo verde.