Golpear juntos, marchar separados: por qué hace falta un bloque de clase el 11N.

Una huelga a tres semanas de las urnas

La Huelga General del 11N cae a menos de tres semanas de las elecciones generales del 29N, y esa coincidencia marca toda la discusión.

Para unos, el 11N tiene que ser un golpe real contra quienes se enriquecen con los alquileres y los salarios de miseria. Para otros/as, puede servir para mover el voto hacia el Gobierno «progresista». No son sin más dos maneras de hacer la misma huelga, son dos contenidos muy distintos, en un sentido opuestos, de la huelga.

La Mesa Sindical de Madrid lo dijo en su carta abierta a las direcciones de CCOO y UGT. El 7 de octubre se acordó una huelga de veinticuatro horas, impulsada con espíritu de unidad y con el propósito de alentar Comités Unitarios en empresas, barrios y centros de estudio. Semanas después, lo que hemos visto en demasiadas empresas es otra cosa, la resolución de apoyo a la huelga se queda en un orden del día que nunca llega, se niegan asambleas de trabajadoras y trabajadores y no se contesta a quien propone formar Comités. La pregunta de la carta sigue en el aire: ¿es boicot o es desidia?

Por qué un Bloque de clase

co.bas hicimos esta propuesta de Bloque de Clase en la Mesa Sindical, pero salvo ASC, la mayoría de las organizaciones que la componen no estuvieron de acuerdo en firmarlo. Un Bloque de clase no es una pancarta más. Expresa una idea política: la clase trabajadora tiene intereses propios, y no coinciden ni con los de la patronal ni con los de los gobiernos que la administran.

El problema de la vivienda no tiene misterio. Hay fondos buitre, bancos, grandes tenedores y especuladores que hacen negocio con una necesidad básica. Hay un Gobierno de Ayuso que les abre la puerta. Y hay un Gobierno central que en ocho años no ha tocado ese negocio, mientras aumentaba el gasto militar. Por eso no se puede decir que esta huelga «no va contra el Gobierno». Va contra la derecha, y va contra quien ha gobernado los últimos 8 años desde un partido que gobernó durante 30 de los últimos 44 años y lo hizo, como los del PP, a favor de los especuladores.

Si el 11N se convierte en un mitin con el lema «que no vuelva la derecha», el mensaje es que la solución está en una papeleta de apoyo al PSOE o a sus costaleros.

Gobierne quien gobierne

La experiencia ratifica que quien ha conseguido poner la vivienda en el centro de la vida política y social ha salido la movilización, la presión organizada de la gente que se plantó en la calle. Ningún avance ha llegado como regalo de un ministerio.

Por eso lo central es la continuidad. El bloque defiende que la lucha sigue después del 11N y después del 29N, gane quien gane.

Si sigue el Gobierno actual, ya sabemos que sin presión no va a expropiar viviendas especulativas, ni a parar los desahucios, ni a subir de verdad los salarios. Si ganan PP y Vox, ya anuncian más recortes de libertades democráticas y más ataques a nuestras condiciones de vida. En los dos casos, lo único que nos protege es estar organizadas y saber que la lucha es el único camino, que la lucha continúa.

Por eso el 11N tiene que ser un punto de partida y no un cierre de campaña. Los Comités unitarios de los barrios y pueblos y los Sindicatos de vivienda que nacen ahora no pueden desaparecer el 12 de noviembre. Son junto al sindicalismo de clase y combativo la base de la autoorganización obrera, vecinal y estudiantil que no pueden depender de quién se siente en La Moncloa. Una huelga pensada al servicio de unas elecciones se apaga cuando se termina de contar los votos. Una huelga que construye organización deja algo en pie.

Por qué la cabecera con CCOO y UGT es lo contrario

El Sindicato de Inquilinas ha acordado con las direcciones de CCOO y UGT encabezar juntos la manifestación unitaria. Aunque se presente como unidad, políticamente va en la dirección contraria a lo que necesitamos.

Esas direcciones una vez declarada la fecha de la Huelga, mientras no convocaban asambleas en casi ningún centro no no han parado de hablar rebajado esta Huelga General a algo «atípico»:

«CCOO y UGT buscan un 11N de manifestaciones masivas más que de parón laboral» titulaba Noticias de Navarra tras el paso por las Televisión de Sordo y Alvarez. «CCOO y UGT medirán el éxito de la huelga general del 11 de noviembre sobre todo por la participación en las manifestaciones, más que por la paralización de la actividad laboral»

Por eso todo lo demás, asambleas, comunicados unitarios, etc.. ha sido para ellos irrelevante, así en esa tarea estuviera la clave para convencer a miles de trabajadores/as y contestar a las dudas surgidas. Ponerse de su mano en la cabecera y llamarnos a los/as demás a marchar diluidos, de forma claramente indiferenciada de ellos, es dar por buena esa estrategia, la de una huelga pasiva, sin paro real en la producción y orientada a las urnas.

Una lucha por la vivienda que se ata a la campaña de un gobierno pierde su independencia, y esa independencia es su principal fuerza.

Unidad en la acción no es silencio

Nada de esto rompe la unidad de acción como muestra el 11N. Vamos a parar junto a todos los sindicatos convocantes, también junto a CCOO y UGT, y les exigimos que pongan toda su fuerza en extender el paro a cada centro de trabajo. Más aún, no convocamos otra manifestación iremos en la misma manifestación, pero con voz propia.

Es lo que el movimiento obrero lleva mucho tiempo resumiendo así: golpear juntos, marchar separados. Unidad para que la huelga pegue con toda su fuerza. Independencia para que nadie la use para lo que no es.

Sin vetos a las organizaciones políticas

Algunas organizaciones que se reclaman del sindicalismo combativo, rechazan el Bloque de clase que proponemos porque no quieren que haya organizaciones políticas en el bloque. Para nosotros/as eso no es un criterio de clase. Es un prejuicio antipartidos, y se apoya en la idea de que la política es cosa de otros/as y que a la clase trabajadora solo le toca lo sindical o lo vecinal.

Ese prejuicio, además, se aplica de forma muy selectiva. Desaparece en cuanto se trata de marchar junto a los grandes partidos y las instituciones. Aceptan ir diluidos en una cabecera en la que están los valedores del Gobierno (los dirigentes de CCOO y UGT) y siguen haciendo campaña por él. No van a poder impedir que, si ellos o ellas quieren, haya ministros y cargos públicos que estén haciéndose la foto en la manifestación. El veto solo recae sobre las organizaciones de izquierda y en especial de la juventud más combativa, que defienden la independencia de clase.

Lo que define el bloque de clase es su programa: huelga activa, independencia del Gobierno y lucha gobierne quien gobierne. Quien lo comparta tiene sitio, sea un sindicato, una asamblea de vivienda, un comité de barrio o una organización política. Separar lo sindical de lo político es lo que ayuda a las burocracias a atar las luchas a los partidos del régimen.

Reiteramos el llamamiento

Por todo esto, reiteramos el llamamiento, a las organizaciones de la Mesa Sindical; a los sindicatos de vivienda, a las asambleas de inquilinas; Comités unitarios de barrios y pueblos, y a los de centros de trabajo y de estudio, para que marchemos juntos/juntas y trabajemos por seguir funcionando después del 11N. Llamamos también a las y los activistas de CCOO y UGT que no están de acuerdo con la política de sus direcciones, para que sepan que en este bloque hay sitio para ellas y ellos. Y llamamos a las organizaciones juveniles y políticas de izquierda que defienden la independencia de clase, para que marchen en el bloque con sus banderas y sin vetos.

Reiteramos nuestro apoyo a la propuesta de marchar juntas el 11N en un bloque obrero-estudiantil, combativo y de clase,

La vivienda y los salarios se arreglan con organización y lucha, el 11N y después, gobierne quien gobierne.

4/11/2026

Andrea Zayas

Ángel Luis Parras

Representantes de co.bas en la Mesa Sindical por la Huelga General